Un recuerdo para doña Manuela Morales, mi maestra.

En septiembre de 1954 se incorporan a las escuelas graduadas de Valdelacalzada don Santiago Merchán Martín Prieto procedente de Sepulcro Hilario, Salamanca y doña Manuela Morales González de la Escuela de Orientación Agrícola de Casolillas- Ciudad Rodrigo, Salamanca.

Según nos cuenta María Corvo, amiga de la familia, habían contraído matrimonio el 13 de agosto de 1954. Serían los maestros que vendrían en segundo lugar a nuestro pueblo después de don José Vargas y doña Maria Josefa  Baraínca Las casas de maestros no estaban terminadas y por eso fueron a vivir a la que actualmente es casa de la señora Prede. Las escuelas estaban situadas en la casa de la familia Barroso, la de niñas, y en la casa del señor Pedro Almodovar, la de niños.

Las escuelas y casas de maestros estaban a punto de ser acabadas, les faltaba la carpintería. Fue el padre de Fito, el panadero, el encargado de poner ventanas y puertas a las escuelas. Eso no era un problema para que se proyectaran las primeras películas en el patio de la escuela que sería de don José Vargas.

En 1955 les nació la primera hija, María Jesús y la chica que la cuidaba se casó, era nuera del señor Anacleto, por ese motivo María Corvo, alumna, se encargó de cuidar a la niña . De ahí nació una amistad que duró toda la vida. Doña Manolita les proporcionó a los padres de María la oportunidad de vivir en la casa que ocuparía una nueva maestra, doña Encarnación Álvarez Gallardo para atenderla ya que venía sola. Allí vivió María hasta que se casó en 1963 cuidando a los hijos del matrimonio: María Jesús, Santiago y posteriormente Montserrat. En los años 60 vino a vivir con ellos el padre de doña Manolita tras el fallecimiento de su madre. El padre se encargaba de cuidar un huerto que tenían en una de las casa de maestro incluso en el patio de la escuela. Esto servía de complemento a los sueldos de maestros que en esa época eran muy bajos.

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Sus hijos Santiago y María Jesús ( foto se su estancia en Valdelacalzada)

En aquella época ellos se encargaban de recoger las primeras quinielas de fútbol y de cobrarlas, posteriormente también cobraban letras de cambio a comercios y bares ( era el modelo de préstamo establecido por aquellos años) y esa actividad fue encargada a María y con ello le dieron la oportunidad de conocer al que sería su marido, Emilio Sánchez, que regentaba una tienda de ultramarinos.

En 1967 se fueron a un nuevo destino ya en su provincia, también un pueblo de colonización, llamado Nuevo Naharro.

Mantuvieron contacto con la familia de María y con otras del pueblo de manera que en la primera celebración de la independencia de Valdelacalzada del ayuntamiento de Badajoz fue invitada y asistió junto con su esposo don Santiago que no vemos en la fotografía porque fue el encargado de hacerla. También asistio a la boda del primer hijo de María, igualmente estos les visitaron en Salamanca. El día del maestro de hace 11 años falleció don Santiago y en el presente mes de julio ha fallecido doña Manolita a la edad de 91 años.

Doña Manolita era una castellana, recia de carácter, pero comprometida con la educación de sus alumnos y con tal convicción que las exigencias hacia el alumnado las practicaba con sus propios hijos que debían ser el espejo en el que nos miráramos los demás niños.

Con casi seis años llegué por primera vez a su clase, una unitaria de niñas con diferentes edades. Siempre sentí mucho afecto por ella y el afecto fue mutuo. Tengo que reconocerle que me enseño algo que como maestra siempre he practicado: Si crees en un alumno el creerá en sí mismo y conseguirá superar las dificultades.

Durante un tiempo, también yo, le cuidaba a su hija pequeña, Montse, por las tardes a la salida del colegio. La paseaba por la plaza en su cochecito y era una niña tan bonita que continuamente era detenida por niños y mayores para piropearla.

Muchas veces habló con mis padres para que hicieran lo posible para que yo siguiera mis estudios, por tanto, de alguna manera tengo que agradecerle a ella en parte el haber sido maestra. Recuerdo que cuando llegué al instituto de Montijo con 10 años a primero de Bachillerato mi nivel era tan bueno que durante algún tiempo “me dormí en los laureles”. Ella nos había preparado con mucho interés.

Quiero dedicarle un cariñoso recuerdo de muchas niñas de este pueblo que podemos decir que fue UNA BUENA MAESTRA.

En la fotografía de portada podemos ver a doña Manolita, como así la llamábamos con doña Encarna en la escuela de Valdelacalzada.

María Corvo y Emilia Ramos

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La caseta de Regino, mi padre.

Todos conocemos que en los primeros años de Valdelacalzada, durante la feria, se instalaba la caseta Chicago. En ella se realizaban diferentes actividades como la actuación de nuestro grupo de Coros y Danzas que tenía mucho éxito por aquella época ya que habían ganado premios a nivel nacional. También actuaba una orquesta y se llenaba de veladores con las familias al completo. Normalmente se montaba en la plaza de España o en la Plaza del Pilar.

En 1958 la Comisión de Festejos junto con el alcalde y el perito fueron a hablar con mi padre, Regino Sánchez, a Talavera para que instalara la que él regentaba. Mi padre aceptó el ofrecimiento y vino a instalarse pero no en la plaza sino en el llano que quedaba enfrente del cine junto a la casa de los que posteriormente serían mis suegros, Angel y Rosario, y su hijo Ángel, mi marido. Colonización contrataba con mi padre un número de Abonos, doscientos o trescientos, que daba a los colonos y luego descontaba en el pago de la leche. Costaban aproximadamente 40 pesetas para los tres días.

La caseta era de lona y la adornábamos con flores de papel de seda de colores que hacíamos durante días. El problema era cuando llovía, que era casi siempre, que se mojaban y se estropeaban.

La feria de octubre era más importante que la de mayo y había muchas actividades en la plaza: carrera de cintas, de bicicleta, actuación de los Coros y Danzas…En la caseta había Matiné y venía mucha gente de Puebla, Montijo e incluso de Talavera que pasaban por la barca. Venían en carretas y las dejaban en la alameda. Había mucho ambiente. Por la tarde recogían sus carros y volvían a sus pueblos. Otra cosa que recuerdo eran los circos que a mí me gustaban mucho incluso recuerdo sus nombres: Los Tejeda y Los hermanos Murillo.

En el año 1962 mi padre no quiso montar más la caseta y el ayuntamiento se planteó construir en el mismo espacio una caseta definitiva. Al principio era de lona como la de mi padre pero posteriormente se hizo de obra y recuerdo que se taparon las dos callejas que estaban en las traseras de la casa de mis suegros. Así permaneció durante muchos años hasta que se construyó la que tenemos ahora a finales de los años 70.

Pilar Sánchez

La importancia del burro

Un recuerdo con cariño a un animal en vías de extinción.
El relato de hoy lo dedico a un animal obediente muy trabajador, inteligente dócil y muy servicial, El BURRO. En los años desde 1950 hasta que se fue terminando la construcción de los nuevos pueblos 1954 o 1955, el transporte en la construcción eran muy pocos los que se disponían en aquellas fechas, muy pocos camiones, pocos carros, ningún tractor ni maquinas que conocimos poco después.
Las casas de los pueblos nuevos se hicieron con tapias de tierra prensada y ladrillos en las esquinas y postes a cierta distancia en las paredes de las construcciones.Los albañiles cogían la tierra lo más cerca posible de la obra en cuestión así los hoyos y desniveles estaban por todas partes. Aquí empieza el contenido de este relato y la importancia de los burros en la terminación de los Pueblos Nuevos. Con los corrales cercados era muy difícil entrar tierra  con los transportes de la época. Ya los burros, en algunas ocasiones, hacían transportes llevando piedras para construir carreteras. Con unos buenos aparejos y un serón daban muchos viajes en una jornada laboral de aquella época que casi siempre era de sol a sol.
Voy a intentar explicarles lo mas exacto posible este recuerdo que hoy ya es historia y como no tenemos documentos gráficos tenemos que confiar en nuestra memoria y ya acumulamos muchos años. Hubo varios pueblos de la provincia de Badajoz que algunas familias disponían de muchos burros porque les servía de negocio y a los constructores de transporte. Supongamos que estamos viendo 150 o 200 burros por las calles de uno de estos pueblos, cada uno con su serón de esparto todos en hilera camino del punto de carga. El primero de los burros con un cencerro como lleva el carnero con las ovejas. El primer viaje iba un hombre a cargar y descargar, ya no necesitaban más durante todo el día, el del cencerro siempre iba el primero y ya todos detrás durante toda la jornada. Para la descarga solo un hombre, para la carga hacían falta muchos porque era manual y muy trabajosa pero teníamos que conformarnos porque no teníamos otros medios.
Para mi este tema como otros que ya no volveremos a ver más debemos buscarles un sitio en la historia vivida para no olvidar el pasado. Hay lectores de esta página que por su edad no han visto estos casos pero me consta que les interesa mucho todo lo que las personas mayores podamos aportarles . Dice un refrán que el diablo sabe mas por viejo que por diablo. Sé que para algunos lectores no todos los relatos tienen el mismo interés pero si recordamos la fundación y puesta en marcha del Plan Badajoz y sus 24 nuevos pueblos no estaría la historia completa sin este caso y otros muchos que faltan por salir a la luz.  Espero que la memoria me siga acompañando para poder seguir con mis recuerdos de toda la comarca desde tiempos anteriores al primer trazado de la primera carretera, acequia, casa o parcela. Espero que este escrito como otros tenga algún interés para algunos lectores, créanme si les digo que yo disfruto viendo como les gustan estos casos que no encontraremos en ningún medio de comunicación salvo que alguna persona con mas de 75 años pueda contar sus vivencias. Mi más cordial saludo para todos y hasta el próximo numero espero que sea pronto.

Juan Domínguez Núñez

Amigo tu siempre con acierto, con ese acierto que da la elección de un tema del pasado, contado con agrado, con un matiz de nostalgia y un aire pedagógico, con ese afán de reivindicar lo de antaño como una cultura inexistente en nuestros días, pero que contribuyó de manera importante en aquella sociedad y que hoy pasado el tiempo se ve tan lejano y tan superado que a los de menos de 50 años quizás pueda resultarles increíble aquella forma de vida.

En efecto es un animal que en aquellas épocas fue de una gran utilidad para las personas del campo, para aquellos vendedores ambulantes como arrieros, vendedores de frutas, pescados, hojalateros y afiladores entre otros. Fue el medio de locomoción quizás no fuera un mercedes pero era un grato y tranquilo utilitario que quien más lo usaban eran las mujeres para desplazamientos largos, el autobús, o el llévame hijo a Montijo es de ahora, antes era coger el serón sobre el borrico y a la Puebla a por aceite y algunos comestibles, los mínimos que una se apañaba con el pollo del corral, el conejo, las verduras del tiempo y la “chacina”, que del guarro se comía todo. Hoy de algunos guarros es mejor no comer nada, de algunos pollos hay que prevenirse de tomar lo justo y no sé si necesario.

Amigo Juan vas acertado como siempre, y como siempre hay algo de tus relatos que a uno le impacta, eso de que al segundo viaje el burro guía no necesitara a nadie para dirigirlo es una anécdota de campeonato; cuantos menos burros en apariencia no aprenden la lección ni pasado 60 años de viajes, allá ellos ¿verdad?.

José María Delgado Cortés

De Barcarrota

 De Barcarrota vinieron cargados de ilusiones y esperanza en sus pensamientos y corazones por abrir un mejor futuro para sus vidas y para aquellos siete hijos que eran su lucha diaria. En sus mentes cernía como era lógico la desconfianza y el miedo a lo desconocido. Así, con sus pocos aparejos llegaron a su destino. Un pueblo recien hecho, sin terminar aún . Un pequeño rincón donde se les ofrecía esa oportunidad de poder cambiar el futuro e intentar que las vidas que habían traído al mundo pudieran crecer en un lugar mejor que el que habían dejado, tras una guerra que no les quedaba muy lejana y que tanto sufrimiento repartió por todo el país. Para victoriano, el padre de la numerosa familia, era romper con un modo de vida, donde el tener que partir a trabajar lejos de su familia y de sol a sol, en el campo, prácticamene aislado, le hacía que en sus ojos brillara la luz de la esperanza. No fue nada fácil comenzar, en aquellas tierras de las vegas bajas, tierra que sería mucho más fructífera que la que dejó atrás pero que fueron regadas con tantos sudores. Fueron años de muchas horas bajo el sol con los calzones remangados hasta las rodillas y el zacho a cuesta, sombrero ancho, y pies remojados y arrugados. Allí en la parcela trabajaba hasta el gato, cómo dolía los riñones de tantas horas doblados, viendo como de aquel barro brotaba la vida y el fruto que daba la satisfacción de que aquella lucha no era en vano. Siempre subido en la burra Cana, su medio de locomoción por tantos años. Cuánto sacrificio costaron aquellas tierras pagadas con tanto sudor, a veces de sangre. Y qué bonitos se veían los acerados, que no eran tal, sino pura tierra y barro, blanco con el algodón extendidos por todas las calles del pequeño pueblo. Como se vareaba y se extendía por el suelo. Era su cara con treinta y poco años un mar de arrugas por el exceso de sol y por su delgadez pero firme como el tallo de la amapola. Servanda, era una gallinita con sus polluelos, siempre optimista aunque en sus ojillos la melancolía por lo dejado atrás y la soledad de una madre que le faltó muy joven. Qué fortaleza para sacar adelante a aquellos siete hijos que trajo de su pueblo de toda la vida y los que fueron viniendo después que hicieron un total de once. Su eterna angustia era si mañana podría alimentar todas aquellas bocas, si hoy se le rompieron los zapatos a uno, de donde saco el dinero para calzarlo, si hay que comprar lápices y cuadernos para la escuela, siempre en su rostro la preocupación pero nunca una queja ni una mala palabra. Su vida discurrió en como sacar tantos hijos adelante, porque Victoriano alguna vez que otra salía a tomar alguna copa al bar o cuando ya hubo cine iba a ver alguna película, eso sí, siempre nos llevaba a algún hijo. Servanda no tenía tiempo ni para respirar. Fueron manos de oro las que cuidaron y acariciaron nuestras vidas . Manos que aprendieron en su tiempo de niña a coser y que tanto beneficio le aportaron para vestir a todos sus cachorros. Horas y horas de coser, no importaba el tiempo para que fueran como pinceles vestidos. Vida la suya puesta al servicio de su esposo e hijos, hermanos y padre que poco a poco fueron llegando también. Aquella casa suya era como una pensión, todos eran bien recibidos. Puertas que no se cerrabas jamás. Lucha diaria para hacer que sus hijos crecieran lo mejor que se podía por la época y las circunstancias, con la obsesión de que todos estuvieran limpitos y bien peinados. Muy difícil situación con tanta familia para una convivencia buena, sin embargo se conseguía. quizás con la autoridad de Victoriano y la serenidad y paciencia de Servanda. Así, los años fueron dejando atrás algunas amarguras y con tanta estrecheces como Servanda decía, también fueron viendo crecer a todos sus hijos sanos y felices que al fín y al cabo es lo más importante porque en aquella época morían muchos niños por mala alimentación o se veían desnutridos o con poco aseo. Así transcurrió la vida de esta familia en Valdelacalzada con miles de anécdotas que se necesitaría escribir un libro para poder contarlas .
Maricarmen

ELLAS

Soy Inés Rodríguez Guzmán. Dicho así, pocos sabrán quien soy, sin embargo si me presento como Inés la hija de José el Herrador” y María, muchos me recordarán.

Nací en Montijo y teniendo pocos meses, mis padres se trasladaron a Valdelacalzada, aunque mi padre hacía un tiempo que sábados y domingos venía a herrar el ganado de aquí, haciéndolo, en la esquina de la calle Montijo.

Sé que mi madre lloró mucho, me lo dijo muchas veces, al tener que mudarse: Venía de un pueblo grande a un pueblo en construcción, lleno de zanjas, a vivir en unos barracones alumbrándose con un carburo.

Vivimos en varias casas: primero en los barracones, después en una habitación de la casa de José González el Pintao y la señora Josefa. Luego en la calle Calzada y por último en las Casas de Obreros. El lugar de donde guardo más recuerdos.

Era mi casa pequeña, de planta alta, con la cocina incorporada al comedor que daba directamente a la calle. Un pequeño patio, con un pozo, y un váter sin taza, ni lavabo, ni ducha.

Estaba muy cerca de la alameda, preciosa alameda donde jugaba. Tenía cuatro plazoletas, con cuatro paseos perpendiculares entre sí. La alameda, sonaba a hojas movidas por el viento, al piar de los pájaros, al agua corriendo por los regatos y al crujir de hojas secas al pisarse.

En las noches de verano, la calle se llenaba de vecinos que salían a sentarse a las puertas y tomar el fresco, donde se entablaban conversaciones (no de política, ni de partidos, ni de jornadas laborales, ni de salarios, ni de jefes, ni de vacaciones, ni de religión, ni de pensiones…) hasta bien tarde.

Las noches de invierno transcurrían alrededor de la mesa camilla en torno a la radio: Matilde, Perico y Periquin, Ama Rosa, Discos dedicados y EL PARTE.

Me despertaba todas las mañanas con el repiqueteo del martillo sobre el yunque que mi padre hacia al herrar. Lo hacía en el patio de las instalaciones de Colonización. Se levantaba temprano para después ponerse a disposición del veterinario como ayudante. Su empleo, como tal, fue lo que nos trajo al pueblo. En mi casa nos criamos sabiendo qué era un troca y para qué servía, cuándo las vacas tenían mamitis, o los peligros del carbunco.

Mi madre se ocupaba de todo lo demás.

En mi casa vivíamos muchas mujeres, mi madre, mis dos abuelas, mi tía, mi prima y yo.

La historia de Valdelacalzada, su ayer y su hoy, no puede escribirse sin las mujeres, sin reconocer su trabajo, sin nombrarlas, sin visibilizarlas y sin darle su sitio.

El colono vino, trabajó de sol a sol, sufrió y peleó por su futuro, pero no vino solo, siempre con él, trabajando codo con codo, estuvo una mujer, invisible, pero imprescindible. Las mujeres lavaban sin lavadora, cocinaban sin gas, planchaban sin electricidad, fregaban sin fregona, cosían la ropa, zurcían la que se rompía, tejían, hacían dulces, conservas, cuidaban de los hijos sin potitos y sin pañales… Se acostaban las últimas y se levantaban las primeras. Se las ingeniaban para que todos comieran y vistieran todos los días.

Había entre ellas un tejido que las unía, que les servía de ayuda, de amistad que les daba fuerza y ánimo, que hacía que no se sintieran solas en su afán de supervivencia, es decir Sororidad*.

Pero fueron invisibles, tanto, que se les privó de identidad. Siempre se nombraban haciendo referencia a sus maridos, como marcaba la época, que sonaba a sus dueños. Mi madre se relacionó con muchas mujeres con las que estableció un circulo de amistad, vecindad y casi de hermandad. Ellas también formaron parte de mí, dentro de ese círculo me sentí feliz, protegida y querida. Forman parte de mi pasado, de mis recuerdos, es por eso que quiero nombrarlas para hacerlas visibles, partícipes de esa historia injusta que las ignora sin querer, queriéndolas tanto como las queremos.

ELLAS son, Josefa la del Pintao,María la de Aguado, Isidora la de Viera, Cecilia la de Noriega, Paca la de Aurelio, Felisa la de Moriche, Encarna la de Zarco, Juana la de Pinilla, Anita la de Traver, María la de Pepe el cazaó, Virginia la de Manolo, Magdalena la de Manuel Flecha, Ángela la del Herrero, Isabel la de Chele, Catalina la de Agustín, Carmela la de Miguel, Encarna la del Mingo, a todas las quise y las respeté, todas siguen en mi memoria y aún me emociona nombrarlas. Ninguna calle lleva su nombre, ni el de ninguna de las cuarenta primeras mujeres que llegaron, pero ellas llegaron con sus maridos. Juntos. En familia. Los colonos eran familias, matrimonios, no eran hombres.

Dejaron atrás sus pueblos, sus amigos, sus familias, cada uno por unas circunstancias, todos con la esperanza de una vida mejor. Aun así, la vida fue dura.

No añoro aquella época en la que fuimos educadas para aguantar y callar (la Sección Femenina era algo más que bailar). No fueron unos maravillosos años. No fue maravilloso crecer creyendo que el retrato que había en el fondo del baúl de mi abuela, el hombre de barba y pelo blanco era mi abuelo y que nadie jamás se atreviera a nombrarlo. Pero si fue maravilloso conocerlas y quererlas, que formaran parte de mi vida.

Valdelacalzada es también gracias a ELLAS.

Inés Rodríguez Guzmán

*La palabra sororidad se deriva de la hermandad entre mujeres, al percibirse como iguales que pueden aliarse, compartir y sobre todo cambiar su realidad.

II.-CONCENTRACION DE AGRICULTORES POR EL REGIMEN DE FRANCO EN VALDELACALZADA. OCTUBRE DE 1956.

Quiero exponer algo de lo mucho que nos toco aguantar aquellos años de ordeno y mando con las ordenes de Ingenieros Peritos Capataces y el cura de turno. Valdelacalzada tiene editado dos libros, pero no veo en ninguno de ellos ningún articulo sJuan Dominguez 9obre estos temas, es posible que los vecinos que colaboraron en los libros alguno no habrían nacido y otros no estaban en el pueblo por esas fechas pero todavía vivíamos hijos de colonos de aquellos 40 primeros, que podríamos haber colaborado con datos reales.

Como ya se ha dicho en otras ocasiones los años 1948 y 49 hasta que recogimos la cosecha se paso mucha necesidad de alimentos y el INC tuvo que dar alimentos a los colonos hasta recoger la cosecha pero en ese periodo de tiempo no era suficiente lo que daban para algunas familias y tenían que usar del pienso de las vacas, CEBADA, AVENA, ALGARROBAS y LENTEJAS, pero llegó a oídos del Ingeniero y los cuatro encargados eran los que pagaban los platos rotos con amenazas dictatoriales propias de aquella época, la mas temida era el camión en la puerta y de vuelta al pueblo de origen sabiendo como dejamos el pueblo cuando salimos.

Otra de las cosas que tuvimos que sufrir de la dictadura de la época eran las revistas de todo el ganado, VACAS, YEGUAS con las crías correspondientes, para amortizar los lotes eran periódicas y muy exhaustivas, teníamos que estar varias horas aseando los animales para estar en perfecto estado, y a esto no podía faltar ningún colono porque todos en esa época tenían ganado. Parecidas a las Revistas de la MILI, solo que en la mili si no salías de paseo no tenias que hacer formación.

Otro recuerdo lejano es de antes de estar terminada la Iglesia en Valdelacalzada íbamos a oír Misa a la Capilla del Cortijo Bonito, y don Diego Gragera nos repartía almendras a los chavales mas jóvenes. Cuando estuvo terminada la Iglesia del pueblo todos los domingos era obligatorio asistir a la santa misa, todos los colonos y familiares a primera hora íbamos a la parcela, cuidábamos los animales y todos a obedecer porque empezando por la jerarquía el Ingeniero, el Perito, el Capataz y por ultimo el señor Cura de turno eran el noticiario local para criticar o sancionar a algún colono en cuestión.

Otra de las cosas que tuvimos que sufrir los mozos en la dictadura sucedía cuando por las tardes, por la plaza paseaban mozos y mozas, pues no teníamos otra forma de distraernos, cuando aparecía el cura de turno nos cogía por un brazo y a rezar el rosario sin derecho alguno a protestar, eran los tiempos que nos toco vivir de aquella época. Hoy son recuerdos lejanos pero todavía en la memoria. Otra cosa obligada de la época fue la visita por cuaresma de dos Misioneros uno llamado Padre Saravia y le acompañaba otro igual que en los casos anteriores por esas fechas no podía faltar nadie en la iglesia, porque como en casos anteriores los vigilantes son los mismos para dar las quejas desde el Ingeniero al Capataz y el colono era amonestado.

Voy a terminar dando mi opinión particular de lo mucho que tuvimos que pagar para amortizar los lotes. Cada colono hasta que ya con las escrituras en su poder pudieron vender el lote el que lo deseó. La llegada de los Colonos a las zonas de riego y en particular a Valdelacalzada que fue el primer núcleo de toda España, todos sabemos que en aquellos años de la posguerra, en todos los pueblos de España había mucha escasez de todo, y Extremadura tal vez mas que en otras regiones, así que cuando en un pueblo cualquiera seleccionaban a agricultores para darle casa y parcela, con las necesidades que había en todos los sitios no lo dudaban y probaban suerte. Por aquellas fechas no lo dudaban el que lo conseguía era una persona afortunada, no conozco a ningún colono que teniendo tierras o propiedades en su pueblo cogiera una parcela.

Es mucho lo que se ha escrito de aquellos primeros colonos, siempre nos quedaremos cortos, yo fui testigo de que algún colono de aquellos 40 primeros salió de su pueblo de origen con 40 duros de la época, así la subsistencia hasta coger la cosecha fue muy dura y hubo que apelar a todos los medios posibles disponibles por esos días.

Es mucho lo que se ha escrito y opinado sobre los primeros trabajos en el Plan Badajoz, de acequias canales y desagües, empezados con presos de guerra desde 1948 hasta el 50 o 51, que estuvieron recluidos en las colonias penitenciarias militarizadas de Montijo, desde este asentamiento eran distribuidos en camiones a primera hora de la mañana a puntos de trabajo en cuadrillas de diez o doce hombres, hasta el atardecer que los mismos camiones pasaban a recogerlos. El alojamiento eran grandes barracones en forma de cuartel militar y vigilados como militares, de doce y media a las dos de la tarde todos los días dos carros tirados por mulas repartían el rancho a todas las cuadrillas, repartidas por la zona.

Doy testimonio de todo lo expuesto porque lo presencie a finales de 1948 hasta 1950, por aquella época esta zona era una inmensa llanura sin acequias desagües, canales, carreteras caminos y ningún árbol, solo estaban los de la finca de la Vara y el cortijo del Condado. Por aquella época teníamos pocos relojes, y los carros que repartían el rancho nos servían de reloj para saber la hora que era, pues no teníamos radio tampoco, así como la llanura era tan visible que podíamos ver desde Valdelacalzada el carro junto a la vía de ferrocarril Madrid –Badajoz.

Por ultimo daré mi opinión sobre el Plan Badajoz, estos presos de las colonias penitenciarias una vez terminada la Guerra Civil, debió ir cada uno a su casa, pues los había de casi todas las provincias de España, y lo pasado, pasado

Está, pero en este escrito y otros ya hemos hablado largo y tendido de la férrea dictadura que tuvimos que aguantar todos los españoles, unos mas que otros según el lugar y puesto que ocupara. Después de todo lo expuesto nos quedaremos con la parte positiva que es la terminación del Plan Badajoz, porque desde la primera Republica fueron muchos los planos y proyectos antes de empezar el pantano del Cijara, que fue el primero que se construyó en el río Guadiana hasta terminar todos los de la Región,

Por ultimo diré, que Valdelacalzada fue el primer pueblo de Colonización que se empezó a construir de todas las zonas de riego de España en 1949, y lo último también fue la nueva ampliación de riego por aspersión de Guadiana del Caudillo sector E—1 Aspersión en 1971.

Según datos estadísticos en toda España se construyeron 155 nuevos pueblos, en Badajoz 25 y en Cáceres 16.

Abril de 2016 Juan Domínguez Núñez

I.- CONCENTRACION DE AGRICULTORES POR EL REGIMEN DE FRANCO EN VALDELACALZADA. OCTUBRE DE 1956.

Después de transcurridos 60 Años y con muy pocos datos de aquel suntuoso acontecimiento debido a que por aquella época eran muy pocas las formas que disponíamos para recopilar datos, eran muy escasas.

Teníamos el NOTICIARIO del régimen “NODO” que lo ponían en todas las salas de cine antes de la película de turno, el cual daba las noticias de actualidad y fotos de sucesos de la vida nacional, de la prensa diaria pero no tenemos información de aquella concentración ni escrita, ni fotográfica solo algunos recuerdos de los que presenciamos aquel acontecimiento nacional y ya han pasado muchos años.

Después de pasado tanto tiempo algunos vecinos más jóvenes les gustaría saber como sucedió el acontecimiento, yo tenía 21 años y viví de cerca toda la parafernalia que se montó, pues para el exterior tenia mucha importancia el famoso Plan Badajoz y había que darle publicidad con vista al exterior y hacer la mayor propaganda posible de la obra en cuestión.

Empecemos por los preparativos, unos días antes varios hombres pintaron las puertas de las casas, por las calles más céntricas donde pasaría la comitiva con todos los altos mandatarios de la época. En un mes de Octubre pusieron plantas flores y arboles que al día siguiente empezaron a secarse debido a la época que estábamos.

Otro preparativo fue el aparcamiento para la cantidad enorme de camiones y muy pocos autobuses, por aquella época no eran muy abundantes — Situación del aparcamiento –. En toda la parte Este del Pueblo desde la Ronda todo el Polideportivo, Transformador, viviendas, locales comerciales y naves industriales, se instalaron unos hornos para cocer ladrillos llamados hormigueros, en estos hornos se cocieron los ladrillos para hacer la última fase de viviendas del pueblo. Unas 200 que construyó la empresa Constructora Internacional S A. Cuando llego el día de la concentración, este solar estaba en mal estado lleno de desperdicios residuos de ladrillos, y suciedad o restos de ceniza entre otras cosas. Una mañana amanecimos con varias maquinas Caterpillar, Traíllas y Moto Niveladoras, en pocas horas el solar estaba en condiciones para trazar un inmenso aparcamiento para la cantidad de vehículos esperados para esta concentración.

Fueron marcados con cal para cada vehículo, el cual se cubrió todo el terreno marcado para los vehículos esperados, fue tan grande la cantidad de personas asistentes que en la plaza y todas las calles adyacentes no cabía un alfiler, que era lo que el régimen buscaba para la culminación del famoso Plan Badajoz con vistas al exterior.

Por más que busco en Hemerotecas y medios de comunicación no veo ningún artículo relacionado con este evento en cuestión, y sobre todo fotografiado para poder comparar con estos recuerdos después de tantos años a los que nos toco vivir y presenciar. Existe una foto del nodo con personas en la plaza que dice ser de este día, pero hay pocas personas para que corresponda a dicha concentración pues ya hemos dicho que ese día en el pueblo no cabía un alfiler por ningún sitio. Hoy Abril de 2016 con la facilidad que tenemos de fotografiar con móviles y cámaras es una pena no poder ver grabados estos acontecimientos solo en la memoria.

Pasemos a la procedencia de agricultores y pueblos que estuvieron en dicha concentración, fue cuantiosa y muy distante entre pueblos por ejemplo Cabeza del Buey o Jerez de los Caballeros, Castuera de la Serena, Campanario Coronada, Quintana de la Serena, Villanueva de la Serena, Barcarrota, Olivenza, Badajoz, Lobon, Montijo, Puebla, Pueblo Nuevo, Guadiana del caudillo y Valdelacalzada. Vinieron agricultores de pueblos de fuera de las zonas de riego, porque también expropiaron fincas de secano que parcelaron y repartieron entre agricultores de esas zonas, que después de amortizadas pasaron a propiedad de estos colonos, de ahí que el acontecimiento tuvieran repercusión Nacional e Internacional para los medios de la época.

Cada visita de Franco al plan Badajoz arrastraba un impresionante despliegue de autoridades y policías y en muchos casos políticos extranjeros pues al régimen le interesaba vender fuera de nuestras fronteras la gran obra que era el Plan Badajoz.

Recuerdo una conversación con un repartidor de agua de la Acequia F, 13 se llamaba Luis, “buena persona”, me decía que con todas las visitas de Franco a la zona no lo vio nunca en persona, era de Montijo y ese día cuando Franco visitaba la zona a él y unos cuantos vecinos mas los encerraban en el calabozo del Ayuntamiento hasta que pasaba la visita pues por los años 50, todavía después de tanto tiempo quedaban rencillas políticas por muchas zonas de España.

Volvamos al día x la tribuna se instaló en la Plaza frente al actual Banco de Santander, y toda la plaza y calles del centro no se podía caminar por ninguna de ellas. El discurso fue largo como Franco sabía hacerlo de memoria y sin leer. Cada discurso adaptado al momento que le traía al día en cuestión, podía estar mas de una hora hablando sin parar y terminaba como empezó la oratoria, este quizás fuera uno de los discursos mas famosos.

De sus largos 40 años que duró la dictadura pues en este momento daba a conocer para la opinión Nacional e Internacional los logros conseguidos en el plan Badajoz con 25 nuevos pueblos en Badajoz y 15 en Cáceres unos terminados otros en construcción y algunos todavía en proyecto al final todos fueron terminados y ocupados por los colonos que cada núcleo tenía. Para mí esta concentración fue muy importante porque para el franquismo, el Plan Badajoz era la joya de la Corona y tenían que hacer la mayor propaganda posible.

Abril de 2016 Juan Domínguez Núñez

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